El Federal Bureau of Investigation (FBI), en español Oficina Federal de Investigación, constituye el principal brazo de investigación del Departamento de Justicia los Estados Unidos, y entre sus misiones están mantener la ley; investigar violaciones penales en el ámbito federal; proteger a los Estados Unidos de acciones de inteligencia extranjera y actividades terroristas; proporcionar ayuda de aplicación de la ley a agencias federales, estatales, locales, e internacionales.
Sin embargo es copioso el inventario de acciones emprendidas por el FBI para favorecer las actividades terroristas y combatir a los luchadores contra el terrorismo.
Entre ellos, su inoperancia sobre los grupos terroristas de origen cubano que controla la mafia de Miami, y que radican en el territorio norteamericano donde organizan este tipo de acciones, a pesar de tener conocimiento este órgano de numerosos hechos agresivos, como la colocación de bombas, asesinatos y otras acciones realizados por estos terroristas en ese país.
Uno de los hechos en los que se muestra la tolerancia del FBI se manifestó durante el proceso seguido contra autores de la voladura de un avión civil cubano avión civil cubano en pleno vuelo el 6 de octubre de 1976 frente a las costas de Barbados.
Un documento secreto del FBI sacado a la luz pública corrobora que Orlando Bosch, como jefe de la organización terrorista Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), se reunió con Luis Posada Carriles y otros criminales en Caracas el 8 de septiembre de 1976 para definir los tipos de acciones que podrían organizar en territorio venezolano.
Un informante del FBI en Venezuela, siempre de acuerdo con la revelada documentación, identificó a Bosch junto a Posada Carriles como los responsables del sabotaje contra el avión cubano, en el cual perecieron 73 personas incluido el equipo juvenil de esgrima de la isla.
Aunque sin precisar el nombre, el texto desclasificado precisa que uno de los dos ejecutores que colocaron la bomba en la aeronave, o Freddy Lugo o Hernán Ricardo Losano, ambos venezolanos, llamó inmediatamente a Bosch para darle el parte de que un ómnibus con 73 perros se despeñó por un precipicio y todos murieron. De todo esto no ha dicho ni una palabra la alta jefatura del FBI.
Similar ha sido la intervención del FBI en el caso de cinco cubanos luchadores antiterroristas prisioneros en cárceles norteamericanas. En 1998, oficiales de alto nivel del FBI fueron enviados a La Habana, a solicitud de las autoridades cubanas, a los que se les entregó documentación suficiente sobre acciones terroristas organizadas por grupos de origen cubano radicados en la Florida.
El FBI, lejos de actuar contra los terroristas, reaccionó arrestando a los que precisamente se enfrentaban a tales acciones, entre los que se encontraban los Cinco cubanos hoy detenidos y sometidos a un juicio injusto en Miami, declarados culpables (tres condenados a cadena perpetua por espionaje; y uno por conspiración para asesinato).
En el año 2005 el Tribunal de Atlanta ante la reclamación efectuada declaró nulo el juicio, pero los Cinco cubanos permanecían aun detenidos en el 2006, secuestrados por la justicia norteamericana. Entretanto, personajes considerados por el FBI y el Departamento de Justicia como terroristas peligrosos viven libremente en EEUU y siguen conspirando y llevando a cabo actos criminales.
En el plano interno también se ha hecho notar la amoralidad que el FBI ostenta en la lucha contra el terrorismo. La World Socialist Web denunció el 18 de agosto del 2004 que el FBI ha puesto en práctica planes de amplio y largo alcance para intimidar y agredir a los adversarios de la política de guerra del gobierno de Bush.
En anticipación a la Convención Nacional Demócrata, celebrada en Boston a principios de ese mes, y la inminente convención del Partido Republicano en la ciudad de Nueva York, la Fuerza de Tarea Conjunta Contra el Terrorismo [JTTF] del FBI ha movilizado a sus agentes para que espíen, interroguen y amenacen a los manifestantes contra la guerra, inclusive interferir con sus actividades para rendirlas obsoletas.
En plena infracción de los derechos democráticos básicos y constitucionales, la JTTF mantuvo bajo vigilancia y en varios casos ha interrogado a docenas de personas en por lo menos seis estados acerca de sus acciones y opiniones en contra de la guerra. La JTTF ha visitado los hogares y lugares de trabajo de oposicionistas a la guerra, así como también a amigos y a parientes. En ninguno de los casos ha habido evidencia de actividad delictiva -ni perpetrada ni calculada- por parte de los individuos en cuenta.
Esta página fue modificada por última vez el 18 de enero, 2006 a las 21:15.
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